demon slayor

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CAPÍTULO 1 — “El Espejo que No Refleja”

La noche caía sobre el Bosque de los Cerezos, un lugar que normalmente brillaba con tonos rosados incluso bajo la luna. Pero esa noche, algo estaba mal. El aire estaba quieto. Demasiado quieto.

Shinobu Kocho avanzaba entre los árboles, su haori de mariposa moviéndose apenas con la brisa. —No me gusta este silencio —murmuró, tocando el mango de su espada—. Ni siquiera los insectos cantan.

Detrás de ella, Kanao caminaba ligera, observando cada detalle con sus ojos brillantes. Nezuko iba a su lado, en su forma pequeña, pero con los ojos atentos, como si algo invisible la llamara.

 

Bosque de cerezos nocturno con espadachinas

 

Más atrás, Mitsuri y Kanae cerraban la formación.

—¿Crees que sea verdad lo del secuestro? —preguntó Mitsuri, apretando su espada flexible contra el pecho—. Una cazadora desaparecida sin dejar rastro…

Kanae asintió, seria. —Sí. Y si la información es correcta, no fue un demonio común. Alguien dejó un objeto extraño en el lugar del ataque.

Shinobu se detuvo. —Un espejo —dijo, sacando un pequeño fragmento envuelto en tela—. Pero no refleja nada. Ni siquiera la luz.

Kanao se inclinó para mirarlo. —Es como si… absorbiera lo que ve.

Nezuko gruñó suavemente, señalando hacia adelante. Un aroma extraño flotaba en el aire: dulce, pero metálico.

Shinobu levantó la mano. —Prepárense.

Las cinco avanzaron hasta llegar a un claro. Allí, en medio del suelo, había un espejo enorme, redondo, apoyado contra un tronco. Su superficie era negra, como agua estancada.

Mitsuri tragó saliva. —Ese espejo… no estaba aquí hace un segundo.

Kanae dio un paso adelante. —Siento una presencia demoníaca. Muy fuerte.

Kanao entrecerró los ojos. —Hay algo dentro del espejo. Algo que se mueve.

Shinobu se acercó lentamente. —No se acerquen demasiado. Este objeto podría ser—

Un sonido agudo cortó el aire. CLINK.

Una grieta apareció en la superficie del espejo. Luego otra. Y otra.

Nezuko se puso delante de Kanao, lista para atacar.

La superficie del espejo se abrió como si fuera piel. Una mano salió de dentro. Una mano femenina, pálida, con uñas largas como agujas.

De la oscuridad emergió una figura: una mujer demonio con un kimono rojo y ojos vacíos, sin pupilas.

—Bienvenidas… cazadoras —dijo con una voz que sonaba como dos voces a la vez—. Las estaba esperando.

Shinobu apretó los dientes. —¿Quién eres?

La demonio sonrió. —Soy la Dama del Espejo Carmesí. Y ustedes… Señaló a Kanae. —Especialmente tú… Sus ojos vacíos brillaron. —…me pertenecen.

Antes de que pudieran reaccionar, la demonio golpeó el suelo con su abanico. El espejo detrás de ella se expandió como agua, tragándose la luz del claro.

Mitsuri gritó: —¡Cuidado!

Pero fue tarde.

Una fuerza invisible tiró de Kanae hacia el espejo. Kanao corrió hacia ella. —¡Hermana!

Shinobu saltó para sujetarla. Nezuko se lanzó con una patada ardiente.

Pero la Dama del Espejo sonrió. —Los reflejos siempre regresan a su origen.

Y en un instante…

Kanae fue absorbida por el espejo.

El bosque volvió a quedar en silencio.

Kanao cayó de rodillas, temblando. —No… no puede ser…

Shinobu apretó los dientes, furiosa. —La encontraremos. Cueste lo que cueste.

Nezuko rugió, sus venas brillando en rojo. Mitsuri levantó su espada, lágrimas en los ojos. —¡Vamos a traerla de vuelta!

La Dama del Espejo se desvaneció entre grietas de luz. Pero su voz quedó flotando en el aire:

—Si quieren recuperar a Kanae… —…entren a mi mundo.

El espejo se cerró con un CLACK final.

Y así comenzó la misión más peligrosa de sus vidas.

CAPÍTULO?2?—?“El?Umbral?del?Silencio”

El espejo permanecía inmóvil, como si el bosque entero contuviera la respiración. Shinobu se acercó con cautela, la luz de la luna reflejándose débilmente en la superficie negra. —No responde… —susurró. Kanao tocó el borde con la punta de los dedos. El frío era tan intenso que dolía. Nezuko gruñó, inquieta. Su reflejo en el espejo no se movía igual que ella.

Mitsuri dio un paso atrás. —Ese espejo… está mirando.

De pronto, la tela del cielo se rasgó con un sonido seco. Las flores de cerezo se detuvieron en el aire, suspendidas como si el tiempo se hubiera congelado. El reflejo del bosque comenzó a girar lentamente, como si el espejo estuviera respirando.

—¡Atrás! —ordenó Shinobu.

Pero fue demasiado tarde. Una onda invisible los envolvió. El suelo desapareció bajo sus pies. Por un instante, todo fue silencio. Luego,

Kanao tocant el mirall líquid

un murmullo lejano, como voces que se repetían desde dentro del cristal.

Cuando abrieron los ojos, el bosque había cambiado. Los cerezos crecían hacia abajo, sus raíces colgaban del cielo. La luna estaba partida en dos, una mitad blanca y otra roja. El aire olía a hierro y a flores marchitas.

—¿Dónde… estamos? —preguntó Mitsuri, temblando.

Shinobu miró alrededor. —Dentro del espejo.

Kanao observó su propio reflejo en un charco oscuro. Por un segundo, su reflejo sonrió… aunque ella no lo había hecho.

Nezuko se tensó, los ojos brillando. —Hay algo aquí —murmuró Shinobu—. Algo que nos observa.

Una voz resonó entre los árboles invertidos, idéntica a la de Shinobu, pero más fría: —Bienvenidas… al otro lado.

El silencio volvió a caer, más pesado que antes. Y el mundo espejo las recibió.

 

CAPÍTULO 3 — “El Jardín de los Reflejos Rotos”

El sonido del acero chocando se extendía por todo el mundo espejo.

Kanao retrocedió un paso, respirando con dificultad. Su reflejo atacaba sin dudar, sin vacilar… como si no tuviera emociones que la frenaran.

—¿Por qué dudas? —susurró su copia, lanzando otro corte preciso—. Yo soy más fuerte porque no necesito pensar.

Kanao apretó los dientes.

—No… —bloqueó el ataque—. Tú solo eres… vacío.

Mientras tanto, Shinobu esquivaba con elegancia los ataques de su otra versión. Pero algo era distinto.

Su reflejo… sonreía igual que ella.

—Qué interesante —dijo la falsa Shinobu—. Siempre tan tranquila… incluso ahora.

—No es tranquilidad —respondió Shinobu, lanzando una estocada rápida—. Es control.

—¿Estás segura? —susurró la voz justo detrás de ella

Mitsuri, por su parte, luchaba con fuerza, pero su reflejo parecía anticipar cada movimiento.

Batalla en el mundo espejo

—Eres demasiado blanda —dijo su copia, esquivando su espada flexible—. Siempre temes hacer daño.

—¡Eso no es cierto! —respondió Mitsuri, con lágrimas en los ojos.

Nezuko rugía, enfrentándose a su versión oscura, que atacaba con una ferocidad salvaje, sin ningún rastro de humanidad.

El mundo espejo no solo copiaba sus cuerpos…

Copiaba sus debilidades.


Mientras tanto…

En lo profundo de ese mundo distorsionado, Kanae caminaba lentamente.

El lugar en el que estaba era diferente. No había cielo rojo ni árboles retorcidos.

Era un jardín.

Hermoso… pero inquietante.

Flores de cerezo caían sin viento, repitiendo el mismo movimiento una y otra vez, como si el tiempo estuviera roto.

—Este lugar… —susurró— es el centro.

—Correcto.

Kanae se giró.

La Dama del Espejo Carmesí estaba sentada sobre una roca, abanicándose con calma. Sus ojos vacíos la observaban con un interés casi… humano.

—Eres especial —dijo—. No como las demás.

Kanae no desenvainó su espada.

—¿Por qué me trajiste aquí?

La demonio sonrió.

—Porque tú ya vives entre dos mundos… —inclinó la cabeza—. Entre la paz… y la violencia.

Kanae guardó silencio.

—Tus ideales —continuó la Dama— son hermosos. Un mundo donde humanos y demonios puedan entenderse…

Su sonrisa se ensanchó.

—Pero también son una mentira.

El aire se volvió más frío.

—No —respondió Kanae con suavidad—. Son una posibilidad.

Por primera vez, la Dama del Espejo dejó de sonreír.

—Entonces demuéstralo.

El suelo tembló.

Los pétalos comenzaron a girar violentamente, formando un remolino.

—Si logras salvarlas… —dijo la demonio— sin destruirlas a ellas mismas…

Sus ojos brillaron con un rojo profundo.

—…te dejaré salir.

Kanae abrió los ojos ligeramente.

—¿Y si fallo?

La Dama del Espejo se levantó lentamente.

—Entonces te quedarás aquí… —susurró— como un reflejo más.


De vuelta en el campo de batalla…

Kanao cayó de rodillas.

Su espada salió volando de sus manos.

Su reflejo la apuntaba directamente al cuello.

—Siempre esperando que alguien decida por ti —dijo la copia—. Incluso ahora.

Kanao temblaba.

La moneda… cayó de su mano.

CLINK.

Rodó por el suelo… y se detuvo.

Cara.

Silencio.

Kanao levantó la mirada.

Y por primera vez…

Sonrió ligeramente.

—Esta vez… no la necesito.

Su reflejo dudó.

Solo un instante.

Pero fue suficiente.

Kanao se movió.

Más rápido que antes.

Más firme.

Más decidida.

El corte fue limpio.

Su reflejo se detuvo… y comenzó a agrietarse como vidrio.

—Yo… decido —susurró Kanao.

La copia se rompió en miles de fragmentos de luz.


En ese mismo instante…

Shinobu se quedó inmóvil.

Mitsuri dejó de atacar.

Nezuko retrocedió.

Las grietas comenzaron a aparecer en todas las copias.

La voz de la Dama del Espejo resonó, sorprendida:

—¿Qué…?

En el centro del jardín, Kanae cerró los ojos… y sonrió.

—Kanao… lo logró.

Pero entonces…

El cielo rojo se oscureció aún más.

Algo se movió detrás de las grietas del mundo.

Algo enorme.

Algo que ni siquiera la Dama del Espejo parecía controlar.

Su expresión cambió por primera vez… a miedo.

—No… —susurró—. Él no debería despertar todavía…

Una grieta gigantesca se abrió en el cielo.

Y de ella…

Emergió un ojo.

Observándolas.

Antiguo.

Hambriento.

Y completamente ajeno a la voluntad de la Dama del Espejo

Hoy

azme un imatge de aquesta historia.El sonido del acero chocando se extendía por todo el mundo espejo. Kanao retrocedió un paso, respirando con dificultad. Su reflejo atacaba sin dudar, sin vacilar… como si no tuviera emociones que la frenaran. —¿Por qué dudas? —susurró su copia, lanzando otro corte preciso—. Yo soy más fuerte porque no necesito pensar. Kanao apretó los dientes. —No… —bloqueó el ataque—. Tú solo eres… vacío. Mientras tanto, Shinobu esquivaba con elegancia los ataques de su otra versión. Pero algo era distinto. Su reflejo… sonreía igual que ella. —Qué interesante —dijo la falsa Shinobu—. Siempre tan tranquila… incluso ahora. —No es tranquilidad —respondió Shinobu, lanzando una estocada rápida—. Es control. —¿Estás segura? —susurró la voz justo detrás de ella Mitsuri, por su parte, luchaba con fuerza, pero su reflejo parecía anticipar cada movimiento. —Eres demasiado blanda —dijo su copia, esquivando su espada flexible—. Siempre temes hacer daño. —¡Eso no es cierto! —respondió Mitsuri, con lágrimas en los ojos. Nezuko rugía, enfrentándose a su versión oscura, que atacaba con una ferocidad salvaje, sin ningún rastro de humanidad. El mundo espejo no solo copiaba sus cuerpos… Copiaba sus debilidades. Mientras tanto… En lo profundo de ese mundo distorsionado, Kanae caminaba lentamente. El lugar en el que estaba era diferente. No había cielo rojo ni árboles retorcidos. Era un jardín. Hermoso… pero inquietante. Flores de cerezo caían sin viento, repitiendo el mismo movimiento una y otra vez, como si el tiempo estuviera roto. —Este lugar… —susurró— es el centro. —Correcto. Kanae se giró. La Dama del Espejo Carmesí estaba sentada sobre una roca, abanicándose con calma. Sus ojos vacíos la observaban con un interés casi… humano. —Eres especial —dijo—. No como las demás. Kanae no desenvainó su espada. —¿Por qué me trajiste aquí? La demonio sonrió. —Porque tú ya vives entre dos mundos… —inclinó la cabeza—. Entre la paz… y la violencia. Kanae guardó silencio. —Tus ideales —continuó la Dama— son hermosos. Un mundo donde humanos y demonios puedan entenderse… Su sonrisa se ensanchó. —Pero también son una mentira. El aire se volvió más frío. —No —respondió Kanae con suavidad—. Son una posibilidad. Por primera vez, la Dama del Espejo dejó de sonreír. —Entonces demuéstralo. El suelo tembló. Los pétalos comenzaron a girar violentamente, formando un remolino. —Si logras salvarlas… —dijo la demonio— sin destruirlas a ellas mismas… Sus ojos brillaron con un rojo profundo. —…te dejaré salir. Kanae abrió los ojos ligeramente. —¿Y si fallo? La Dama del Espejo se levantó lentamente. —Entonces te quedarás aquí… —susurró— como un reflejo más. De vuelta en el campo de batalla… Kanao cayó de rodillas. Su espada salió volando de sus manos. Su reflejo la apuntaba directamente al cuello. —Siempre esperando que alguien decida por ti —dijo la copia—. Incluso ahora. Kanao temblaba. La moneda… cayó de su mano. CLINK. Rodó por el suelo… y se detuvo. Cara. Silencio. Kanao levantó la mirada. Y por primera vez… Sonrió ligeramente. —Esta vez… no la necesito. Su reflejo dudó. Solo un instante. Pero fue suficiente. Kanao se movió. Más rápido que antes. Más firme. Más decidida. El corte fue limpio. Su reflejo se detuvo… y comenzó a agrietarse como vidrio. —Yo… decido —susurró Kanao. La copia se rompió en miles de fragmentos de luz. En ese mismo instante… Shinobu se quedó inmóvil. Mitsuri dejó de atacar. Nezuko retrocedió. Las grietas comenzaron a aparecer en todas las copias. La voz de la Dama del Espejo resonó, sorprendida: —¿Qué…? En el centro del jardín, Kanae cerró los ojos… y sonrió. —Kanao… lo logró. Pero entonces… El cielo rojo se oscureció aún más. Algo se movió detrás de las grietas del mundo. Algo enorme. Algo que ni siquiera la Dama del Espejo parecía controlar. Su expresión cambió por primera vez… a miedo. —No… —susurró—. Él no debería despertar todavía… Una grieta gigantesca se abrió en el cielo. Y de ella… Emergió un ojo. Observándolas. Antiguo. Hambriento. Y completamente ajeno a la voluntad de la Dama del Espejo.

Batalla en el mundo espejo

La imagen ya está lista. Si quieres otra escena del mismo mundo espejo —quizá el momento en que aparece el ojo antiguo, o un retrato de la Dama del Espejo Carmesí— puedo crearla también.

el personatge de deretha al pots canbia por otro personatge

Claro, puedo hacerlo. ¿Podrías decirme qué personaje quieres que aparezca en lugar de Deretha? Por ejemplo, podría ser otro cazador de demonios, un personaje original o alguien completamente nuevo.

Si me das su nombre y una breve descripción —como su aspecto o energía— puedo recrear la escena con ese cambio.

Claro, puedo hacerlo. ¿Podrías decirme qué personaje quieres que aparezca en lugar de Deretha? por un demonio

Perfecto, puedo sustituir a Deretha por un demonio en la escena. ¿Quieres que ese demonio tenga alguna apariencia o poder específico? Por ejemplo:

  • Demonio de fuego con llamas que distorsionan los reflejos.
  • Demonio de sombras que se fusiona con los espejos.
  • Demonio carmesí con ojos rojos y energía similar a la Dama del Espejo.

Si me dices cuál prefieres, puedo recrear la imagen con ese cambio y ajustar la atmósfera para que encaje con el tono del mundo espejo.

CAPÍTULO 4 — “Sombras que Aprenden a Mirar”

El silencio del mundo espejo se quebró con un suspiro. Kanao, aún con la espada en mano, miró los fragmentos de su reflejo desvanecerse como polvo luminoso. Pero algo no estaba bien. Las luces no desaparecían… se movían.

—¿Qué… es esto? —murmuró.

Los fragmentos comenzaron a girar a su alrededor, formando una figura. Una silueta alta, hecha de sombras líquidas, con ojos rojos como brasas. El Demonio de Sombras había despertado.

—Interesante… —su voz era un eco múltiple, como si hablara desde todos los espejos a la vez—. Has roto tu reflejo, pero no tu miedo.

Shinobu dio un paso adelante, su espada brillando con veneno. —¿Quién eres? ¿Otro de los juguetes de la Dama del Espejo?

El demonio sonrió, mostrando dientes afilados. —No. Yo soy lo que ella teme ver.

Nezuko gruñó, sus llamas rosadas iluminando el suelo. —Entonces… —dijo Shinobu, con calma—, también eres parte de este mundo.

—Soy su sombra —respondió el demonio—. Y su guardián.

El aire se volvió más denso. Los árboles invertidos comenzaron a moverse, como si respiraran. Mitsuri apretó su espada flexible, temblando. —¿Qué significa eso?

El demonio extendió una mano. —El espejo no solo refleja. También aprende. —Aprende de ustedes… de sus deseos, de sus miedos, de sus heridas.

Kanao dio un paso adelante. —¿Y qué aprendió de mí?

El demonio la miró con curiosidad. —Que incluso la duda puede ser fuerza… si se acepta.

Por un instante, el mundo espejo pareció calmarse. Las grietas del cielo se cerraron lentamente, y el ojo antiguo desapareció entre las nubes rojas.

Kanae, desde el jardín, sintió el cambio. —El equilibrio… —susurró— está cambiando.

La Dama del Espejo Carmesí levantó la vista, inquieta. —No puede ser… —susurró—. Él no debía intervenir.

El demonio giró su rostro hacia el cielo. —El espejo ha visto demasiado —dijo con voz grave—. Y ahora… quiere salir.

Las cazadoras se miraron entre sí. Shinobu respiró hondo. —Entonces tendremos que romperlo.

El demonio sonrió. —Romperlo… o entenderlo.

El suelo comenzó a temblar. Los reflejos rotos se unieron, formando un nuevo portal, más oscuro, más profundo. De su interior, una voz familiar resonó:

—Kanae…

Kanao levantó la mirada. —Hermana…

Y sin dudar, dio el primer paso hacia la oscuridad.

???? CAPÍTULO 5 — “El Eco de las Sombras”

Kanae avanzó por el jardín detenido en el tiempo. Las flores de cerezo seguían cayendo en bucles infinitos, repitiendo el mismo movimiento como si el aire estuviera atrapado en un recuerdo. Pero ahora, algo había cambiado. El suelo temblaba con una respiración ajena.

De entre los pétalos, una figura emergió: alta, sinuosa, hecha de oscuridad líquida. Sus ojos rojos brillaban como brasas en la noche. El Demonio de Sombras la observaba.

—Así que tú eres la que busca romper el espejo —dijo con voz profunda, resonando desde todas partes.

Kanae no retrocedió. —No busco romperlo —respondió con calma—. Busco entenderlo.

El demonio sonrió, una sonrisa que parecía dividir el aire. —Entender la oscuridad… es dejar que te mire de vuelta.

El jardín se oscureció aún más. Las flores se marchitaron al tocar el suelo. Kanae sintió cómo su reflejo en los pétalos comenzaba a moverse por sí solo.

—¿Qué eres realmente? —preguntó.

—Soy lo que la Dama del Espejo no puede controlar —susurró el demonio—. Soy la sombra que aprendió a mirar.

Kanae lo observó con serenidad. —Entonces no eres enemigo.

El demonio inclinó la cabeza. —Depende de lo que veas cuando me mires.

El aire se volvió pesado. Kanae dio un paso adelante, y su reflejo —el que se movía por sí solo— se fusionó con la sombra del demonio. Por un instante, ambos compartieron mirada.

Y en esa mirada, Kanae vio algo que la estremeció: No odio. No hambre. Sino soledad.

—Tú también estás atrapado aquí —dijo suavemente.

El demonio bajó la vista. —Todos los reflejos lo estamos. Pero tú… tú podrías romper el ciclo.

Kanae extendió su mano. —Entonces ayúdame.

El demonio dudó. Las sombras a su alrededor se agitaron, como si el propio mundo espejo se resistiera. Pero finalmente, la oscuridad se calmó.

—Te ayudaré —dijo—. Pero recuerda… Si miras demasiado tiempo dentro del espejo, el espejo también te mirará.

Kanae asintió. —Lo aceptaré.

El demonio dio un paso hacia ella, y su forma se disolvió en una nube de sombras que envolvió su espada. El acero brilló con un tono oscuro, como si hubiera absorbido la noche.

—Ahora —susurró el demonio desde el filo—, ve al corazón del espejo. Allí te espera la verdad… y el precio.

Kanae levantó la espada, sintiendo el pulso de la sombra en su interior. El jardín comenzó a romperse, los pétalos girando como cuchillas. Y en el horizonte, la voz de la Dama del Espejo resonó, furiosa:

—¡No puedes unir luz y sombra! ¡Eso destruirá mi mundo!

Kanae sonrió con serenidad. —Entonces que se destruya.

El espejo tembló. Y el mundo espejo comenzó a sangrar luz.

 

???? CAPÍTULO 7 — “El precio de la sombra”

El bosque real las recibió con un silencio extraño. No era el silencio del miedo… sino el de algo que había cambiado para siempre.

Kanae cayó de rodillas apenas cruzó el portal. Shinobu la sostuvo de inmediato, sintiendo un temblor que no era físico.

—Hermana… ¿estás bien?

Kanae abrió los ojos lentamente. Sus pupilas, antes suaves y cálidas, tenían ahora un brillo oscuro, como si una sombra respirara detrás de ellas.

—Estoy… aquí —susurró—. Pero no del todo.

Nezuko se acercó, olfateando el aire alrededor de Kanae. Retrocedió un paso, inquieta. Mitsuri tragó saliva.

—Hay… algo contigo —dijo con voz temblorosa.

Kanae asintió.

—El Demonio de Sombras no desapareció conmigo. —Se quedó… dentro.

Un viento frío recorrió el bosque, aunque no había brisa. Las hojas se movieron hacia Kanae, no por el viento, sino como si la reconocieran.

Kanao dio un paso adelante, con miedo y determinación mezclados.

—¿Te está haciendo daño?

Kanae negó suavemente.

—No. Pero tampoco soy la misma. —La sombra me dio poder… y un precio.

Shinobu frunció el ceño.

—¿Qué precio?

Kanae levantó la mano. Su sombra en el suelo… no la imitaba. Se movía sola. Respiraba.

—Mi sombra ya no me pertenece —dijo—. —Y si pierdo el control… podría no detenerse.

El bosque entero pareció tensarse.

???? La voz en la oscuridad

Una voz resonó desde la sombra de Kanae, profunda y distante:

—No temas, cazadoras. —Yo no deseo destruir… a menos que ella lo desee.

Shinobu apretó su espada.

—No confío en ti.

—No necesitas hacerlo —respondió la sombra—. Solo necesitas confiar en ella.

Kanae cerró los ojos, respirando hondo.

—La sombra está ligada a mis emociones. Si dudo… si temo… si odio… Ella se alimentará.

Kanao sintió un escalofrío.

—Entonces… ¿qué hacemos?

Kanae abrió los ojos. Su mirada era tranquila, pero cargada de un peso nuevo.

—Aprender a convivir con ella. —Y evitar que despierte por completo.

???? El mensaje final del espejo

Un fragmento del mundo espejo cayó del cielo como una lágrima de cristal. Shinobu lo atrapó antes de que tocara el suelo.

Dentro del fragmento… se veía un reflejo.

La Dama del Espejo Carmesí, rota, pero aún viva en algún rincón del vacío.

Su voz resonó débilmente:

—El espejo nunca muere… —Solo espera.

El fragmento se deshizo en polvo.

Mitsuri se estremeció.

—¿Crees que vuelva?

Kanae miró su sombra, que se movía como un animal dormido.

—No lo sé. Pero si lo hace… no estaré sola.

Kanao tomó su mano. Shinobu se colocó a su lado. Nezuko rugió suavemente, protectora. Mitsuri sonrió entre lágrimas.

—Nunca lo estarás —dijo.

Kanae sonrió también.

Pero en el fondo de su sombra… dos ojos rojos se abrieron, observando.

Hambrientos. Pacientes. Leales.

???? CAPÍTULO 8 — “La sombra que camina detrás”

La noche había caído sobre el Bosque de los Cerezos, pero algo en ella era distinto. El aire parecía más denso, como si una presencia invisible caminara entre los árboles. Shinobu lo notó primero.

—El bosque… está inquieto —murmuró, mirando las hojas que temblaban sin viento.

Kanae avanzaba unos pasos por delante. Su andar era suave, como siempre, pero su sombra… no seguía su ritmo. Se movía un segundo después. O un segundo antes. Como si no fuera un reflejo, sino un ser independiente.

Kanao tragó saliva.

—Hermana… tu sombra…

—Lo sé —respondió Kanae, sin detenerse—. Está aprendiendo.

Nezuko gruñó suavemente, los ojos fijos en la sombra que se estiraba y encogía como un animal curioso. Mitsuri se abrazó a sí misma.

—¿Aprendiendo… qué?

Kanae se detuvo. Su sombra se detuvo también, pero en un lugar distinto. A varios metros de ella.

—Aprendiendo a existir —dijo con voz tranquila.

???? El primer descontrol

Un crujido resonó entre los árboles. Algo se movió demasiado rápido para ser visto. Shinobu desenvainó su espada.

—¡Hay un demonio cerca!

Pero no era un demonio.

La sombra de Kanae se alzó del suelo como humo sólido, tomando forma humanoide. Sus ojos rojos brillaron en la oscuridad.

Kanao retrocedió, temblando.

—¡Kanae! ¡Contrólala!

Kanae cerró los ojos, respirando hondo. La sombra se detuvo… pero no desapareció.

—No puedo controlarla —dijo—. Solo puedo guiarla.

La sombra giró la cabeza hacia ellas. No con hostilidad. Con curiosidad.

—Ella siente lo que yo siento —explicó Kanae—. Si tengo miedo… ella ataca. Si dudo… ella se expande. Si me enojo… ella destruye.

Shinobu frunció el ceño.

—Entonces debemos mantenerte tranquila.

Kanae sonrió con suavidad.

—Eso… nunca ha sido fácil.

???? El mensaje del bosque

De pronto, la sombra se tensó. Se volvió rígida, como si escuchara algo que las demás no podían oír.

—¿Qué ocurre? —preguntó Mitsuri, nerviosa.

Kanae inclinó la cabeza, como si escuchara la misma voz.

—El bosque… está hablando.

Nezuko gruñó, inquieta.

La sombra señaló hacia el norte, donde los árboles se inclinaban como si algo invisible los empujara.

—Hay algo allí —dijo Kanae—. Algo que no debería existir en este mundo.

Shinobu apretó su espada.

—¿Un demonio?

Kanae negó lentamente.

—No. Es un reflejo… sin origen.

Kanao sintió un escalofrío recorrerle la espalda.

—¿Otro espejo?

—No —susurró Kanae—. Algo peor. Un reflejo que escapó del mundo espejo antes de que se destruyera.

La sombra se movió hacia adelante, ansiosa, como un perro que detecta peligro.

Kanae respiró hondo.

—Debemos detenerlo antes de que encuentre un cuerpo que copiar.

???? La advertencia

Mientras avanzaban, la sombra se deslizaba entre los árboles, adelantándose, retrocediendo, observando. A veces parecía protegerlas. A veces parecía vigilarlas.

Shinobu se acercó a Kanae.

—Hermana… ¿estás segura de que puedes manejar esto?

Kanae no respondió de inmediato. Miró su sombra, que ahora caminaba a su lado como una figura oscura.

—No lo sé —admitió—. Pero sé que si no lo hago yo… nadie podrá.

La sombra giró la cabeza hacia Shinobu. Sus ojos rojos brillaron.

Shinobu sostuvo la mirada sin retroceder.

—Si te hace daño… —dijo con voz firme—, la destruiré.

La sombra sonrió. Una sonrisa demasiado humana.

Kanae suspiró.

—Ella no quiere hacer daño. Solo quiere… existir.

???? El final del capítulo

El grupo llegó a un claro. El aire estaba helado. El suelo, cubierto de cristales negros.

Y en el centro…

Una figura sin rostro. Sin cuerpo. Solo un contorno humano hecho de luz blanca, temblorosa, como un reflejo sin espejo.

Kanao sintió que el corazón se le detenía.

—¿Qué… es eso?

Kanae dio un paso adelante. Su sombra se tensó detrás de ella.

—Es un reflejo huérfano —susurró—. Un eco del mundo espejo. Si encuentra a alguien… lo copiará. Y lo reemplazará.

La figura de luz giró hacia ellas.

Y dio un paso.

La sombra de Kanae rugió.

El precio de la sombra… estaba a punto de cobrarse.

 

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